Se acercan las elecciones primarias de la oposición en Venezuela. Y, por supuesto, todos los candidatos han abierto su parcela en las redes sociales para aprovechar el canal y conectarse con sus seguidores. Pero ese enlace, en general, ha calcado la misma lógica de los medios tradicionales: yo hablo, tú escuchas.
Durante todo este proceso me he preguntado: ¿qué pasaría si los candidatos entablaran conversación con cada persona que les escribe en las redes sociales? ¿No son las redes el espacio ideal para ejercer ese diálogo que tanto abunda como concepto en los discursos?
Y no me refiero únicamente a la conversación con quienes apoyan la propuesta del candidato. Sino incluso con quienes lo rechazan como opción. Cada candidato, incluso las cuentas de la unidad que los reúnen a todos como opción, pierde la oportunidad de motivar a quienes los animan para fidelizar esa lealtad y de contestar con respeto y argumentos a quienes los critican o cuestionan. Se trata, en definitiva, de bajarse del pedestal. ¿Les importa la gente? Allí están escribiéndoles, ¿qué esperan?
El panorama político en las redes durante este proceso ha sido sorpresivo: el candidato con más edad ha aprovechado mejor los nuevos medios que el resto, especialmente Twitter.
Cuando todos pedíamos un verdadero debate, el equipo de Diego Arria editaba videos que contrastaban las mismas preguntas hechas a los candidatos en espacios diferentes, para ofrecer la comparación a los internautas. Brevemente, el candidato ofrece una respuesta a quienes le escriben en su cuenta de Twitter. La cuenta de Diego Arria es la única que sigue a quienes le siguen. Le brinda a quienes deciden darle “follow” la oportunidad de enviarle un mensaje directo. Para mí, esa es la mínima cortesía que debería tener una personalidad que abra su espacio en las redes.
De cara a la campaña previa al 7 de octubre, creo que sería indispensable articular un verdadero equipo de Social Media que se proponga ganar un voto por cada tuit contestado, con cada publicación en la página de Facebook. Si la promesa es construir comunidad, ¿por qué no aprovechar la que está esperando en las redes una respuesta a sus inquietudes? Eso por supuesto, requiere el valor de tener respuestas, de tomar en cuenta las opiniones de los votantes, de interpretar sus sentimientos y opiniones para construir un proyecto común.
Los nuevos medios son más que una moda. Son una oportunidad de replantear el modelo de comunicación política tradicional para incorporar al otro a la conversación, para escucharlo con la voluntad de que su opinión nos transforme. Y, como complemento necesario de la conversación, debe haber un análisis exhaustivo de lo que la gente está escribiendo. De nada vale tener dos millones de seguidores si, al mejor estilo de Carlos Sicilia, lo importante para el candidato es ese número insignificante que no se convierte en interacción real y que sólo servirá para engordar el ego de quien le ha prestado su nombre a la cuenta.
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Mariana Mata | Mi vida es una rayuela: salta de la pasión por la palabra impresa y el subrayado de sus líneas con grafito, para hipervincularse con mi interés por los medios digitales y la fascinante oportunidad que me brindan de conectarme con el otro. Workaholic, emprendedora, lectora, proyecto de escritora y de community manager. Express Gráfica es la piedra angular de mi proyecto de vida. Para saltar conmigo, clic aquí → @magadescalza







